Por lo general, las organizaciones no cuentan
con esos saberes: éstos sólo se generan por la
suma de experiencias con entidades de distinta especie y escala.
Es decir que la gestión estratégica de la identidad
y la comunicación constituye una especialidad profesional
que:
No coincide
con el
marketing
El marketing es una de las fuentes
principales de la identidad y la comunicación; pero no
provee los instrumentos para la gestión técnica
de las mismas.
Ni con las relaciones institucionales
Las RRII son un ámbito
comunicacional
estratégico; pero sus profesionales no tienen formación
en estrategias de imagen global,
ni dominan los ámbitos del diseño (gráfico,
arquitectura, diseño de producto, etc.) como para dirigirlos.
Ni con la
publicidad
La publicidad, aunque constituye
un medio clave del posicionamiento, también es un ámbito
parcial de la comunicación. Su oficio centra sus capacidades
en la promoción
pública y no posee especialización en identificación
estratégica.
Ni con
el diseño
El diseño es una técnica
de configuración
de mensajes y trabaja a partir de encargos derivados de una
estrategia: no está
especializado en la definición de estrategias globales
que, por tales, incluyen además medios ajenos al diseño.